MAS ALLÁ DEL OBSTÁCULO
Si estás leyendo esto es porque, de alguna manera, has tomado la valiente decisión de que necesitas hacer un cambio y cuidarte más. Por un lado, sientes ese deseo de que algo cambie, de sentirte mejor y aceptarte más, pero por otro lado, puede que pienses que hacerlo es complicadísimo. Te comprendo cuando dices: «El problema es que no tengo voluntad», «No soy constante». Muchas hemos estado en ese lugar y nos hemos repetido esos mantras una y otra vez. Pero quiero que sepas que no son verdad. Piénsalo un momento: si no tuvieras voluntad, no irías a trabajar todos los días, y si no fueras constante, tus hijos, si los tienes, o tu familia, no cenarían la mayoría de los días, incluso cuando estás cansada y no te apetece cocinar… Ese no es el verdadero problema. Somos capaces de hacer muchas cosas que, a priori, no nos son placenteras, porque en nuestro sistema de creencias estas acciones son necesarias para vivir en la sociedad que nos rodea. Las aprendimos y fijamos a lo largo del tiempo. Ahora, tal vez sea tu momento de ampliar ese sistema de creencias para incluir el autocuidado.
El autocuidado es una parte fundamental de quién eres, de cómo vives tu vida y de cómo visualizas tu futuro. Es mucho más que seguir una dieta, inscribirte en el gimnasio o salir a caminar con una amiga una vez a la semana. Es el compromiso sincero de mejorar tu salud y vitalidad. No se trata de realizar un cambio radical e inalcanzable, sino de dar pequeños pasos que, alineados en la dirección correcta, generan un cambio profundo en cómo te sientes contigo misma. No es sufrimiento, es una experiencia de liberación y autorrealización. Comienzas a cuidarte porque es tu responsabilidad, porque disfrutas el proceso, porque al cuidarte te vuelves capaz de cuidar a los demás, y porque la vida se siente más plena con un cuerpo y una mente sanos y llenos de vitalidad.


Deja un comentario